Cómo cuidar una planta de aloe vera en casa
Cuidados del aloe vera: cuánta luz y agua necesita, qué sustrato usar, por qué se pone marrón o blanda y cómo separar sus hijuelos para tener nuevas plantas.

Lo que necesitas
Herramientas
El aloe vera es una suculenta muy resistente que se adapta bien al interior y al exterior. Necesita pocos cuidados, pero tiene dos enemigos: el exceso de agua y la falta de luz.
Pasos
- Dale mucha luz. Colócalo en el lugar más luminoso de la casa o en el exterior. Tolera el sol directo, pero si lo pasas de interior a sol fuerte, hazlo de forma gradual para que no se queme.
- Usa un sustrato drenante. Mezcla sustrato para cactus con perlita o arena gruesa.
- Elige una maceta adecuada. Mejor de barro, ancha y con agujeros. El aloe crece hacia los lados y echa hijuelos.
- Riega poco. Riega a fondo solo cuando la tierra esté completamente seca: cada 2-3 semanas en verano y una vez al mes, o menos, en invierno.
- Vacía el plato después de regar.
- Protégelo del frío. No tolera las heladas. Si vives en una zona fría, mételo en casa en invierno.
- Separa los hijuelos. Cuando salgan plantas pequeñas alrededor de la madre, sácalas con cuidado con algo de raíz y plántalas en su propia maceta. Espera unos días antes de regarlas.
Problemas comunes
- Hojas blandas, transparentes o que se doblan: exceso de riego. Deja secar la tierra y revisa que la maceta drene bien.
- Hojas finas, alargadas y caídas: le falta luz.
- Hojas marrones o rojizas: demasiado sol de golpe o frío. Suele recuperarse al cambiarlo de sitio.
- Puntas secas: puede faltarle agua, aunque es más habitual que sea por el sol intenso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi aloe no crece?
Puede ser falta de luz, frío o una maceta muy pequeña. En invierno es normal que apenas crezca. Su cuidado es muy parecido al de los cactus y suculentas.